Mentes Activas

9 ago. 2011

Azul cielo.

Extremoduro sonando en los altavoces, lo suficientemente alto como para aislarme del mundo, lo suficientemente bajo como para no molestar a los demás. Tirado en mi sillón, con los pies sobre la cama, escribiendo esto con los ojos cerrados, imaginando que va a ser lo siguiente que ponga, intentado escoger cuidadosamente casa echo y con que palabras intentar sacarlo de mi y plasmarlo aquí.

Nueva gente, nuevos amigos y amigas, ninguna perdida, estoy feliz. Viejas historias, aun duelen como en carne viva, dudo el porque, intento ignorarlo pero sigo sintiendo esa sensación rara en estomago y pecho. No es que sea precisamente rápido como escribo, la gente hablándome por la otra pestaña del navegador, espero que sea alguien importante para mi, cambio de pestaña, así es, lo es.

En un plis plas, meramente en media hora, pasarlo bien, risas, olvidarse de todo aquello que te hacia mal, divertirse con los amigos, unos mas, unos menos. Nuevas caras, reforzar lazos. Enfadarse, comerse el tarro por una imagen, defender a tus amigos, reprimirte a ti mismo, intentar controlarse. Un día soleado pasa a estar nublado. Aun así una serie de mensajes a mi mobil de color azul cielo me alegran el día, ya no importa el sol, importa lo de siempre, la amistad.

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